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Mostrando las entradas con la etiqueta Turismo interno

El "Rompe Olas" de Najayo

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Esta semana caminamos sobre la arena gris y las pequeñas piedras que decoran una de las playas de la costa caribeña de República Dominicana. Vamos a la ciudad de San Cristóbal y, después de cruzar el centro del pueblo y adentrarnos en un camino de pequeñas y pronunciadas curvas, llegamos a la playa de Najayo Abajo. Chairlongs de madera protegidos con pintura de aceite en colores que contrastan con el paisaje y llaman la atención. Cocoteros, almendras, lugareños que atienden pequeños negocios o que simplemente se divierten. La zona más popular es el “rompe olas”, que descrito de forma simple es un cerco que se ha hecho al agua para disfrutar de la playa en una especie de piscina natural de agua salada. Por la seguridad que representa, es el lugar donde la mayoría prefiere bañarse, y también el punto donde termina la tranquilidad, porque la competencia con el volumen de la música en los negocios de comida y bebida que hay allí, provoca que por momentos no puedas escucha...

Montecristi o Macondo

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Primer ferrocarril, primer acueducto, primer teléfono… ¿Quién diría que fuiste tan vanguardista? Montecristi fue una ciudad próspera, que atraía gente no solo de Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata y otras comunidades, sino también a extranjeros (ingleses, franceses, españoles, chinos, estadounidenses, sudamericanos e isleños de otras Antillas), por lo cual funcionaban allí consulados de los países más importantes. El puerto tenía tanta actividad que se consideraba entre los tres primeros del país. Para aminorar las distancias muchos moradores vivían junto al mar, en la hoy playa Juan de Bolaños, donde existía un pueblo con sus calles, tiendas, billares etc. La declinación económica de Montecristi comenzó con la disminución de la demanda en Europa de las materias primas que se exportaban desde allí para ser utilizadas en industrias textiles, y luego los problemas derivados de la primera guerra mundial. Viajar a Montecristi hoy es, en principio, volver a encontrar los con...

Subiendo la loma

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 ¡Que calor! Es una expresión generalizada en estos días. El termómetro parece marcar grados infierno y lo primero que imaginamos es la playa. Como buenos caribeños la playa es algo así como nuestro “happy place” pero este clima debe ser también un motivo para explorar otras opciones, opciones más frescas que también están cerca y dentro del más ajustado presupuesto ¿Se olvidan de que RD lo tiene todo? 😉 Loma Quita Espuela, San Francisco de Macorís Imaginen lo bien que se sentiría el aire fresco, especialmente en el rostro ¿Alguna vez se han sentado a orillas de río solo para entrar los pies y escuchar el sonido del agua? No creo que haya una sesión de relajación más eficiente que esa ¡Ni hablar de las vistas! El verdor majestuoso de las montañas, la naturaleza como principal protagonista de una escena donde hasta los “desechos” son dignos de una foto. Como para probarnos una vez más que cuando dejamos que las cosas tomen su propio curso, hasta el desgaste es hermo...

Tesoros banilejos

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Sol, arena, mar y mucha sal! Nuestra particular fórmula de la felicidad para esta semana 😉 Iniciamos el recorrido en el desierto escondido en Baní, Las Dunas de las Calderas. La más grande y relevante del Caribe insular, con una impresionante belleza escénica que de repente causa en el visitante la sensación de estar muy lejos de aquí. Pero esta belleza también es nuestra! Las Dunas de las Calderas, Baní R.D.  Las dunas evitan la sedimentación de la bahía, protegen las comunidades del entorno de los vientos huracanados y albergan especies singulares adaptadas a estos ambientes secos y salinos.  Se encuentran frente a una playa de grandes proporciones bañada por el mar Caribe.    Dunas de las Calderas, Baní R.D.   Este paradisíaco lugar tiene un enorme potencial como destino para el ecoturismo, las aventuras y la recreación.  Dominican Republic Outdoor. Mountain, Beach, River Group/ Internations. Dunas de las Calderas, Baní...

Azules de Barahona

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Las tres o cuatro horas de camino para llegar allí se sienten como nada cuando empiezas a disfrutar los paisajes que aguardan por tí al borde de la carretera. Hay un punto en que los árboles parecen unirse para intentar hacer un túnel y el contraste creado entre el radiante sol y las sombras de las hojas crean una escena de película pero, a medida que te vas acercando, el mar hace acto de presencia y no desaparece más, entonces te detienes un momento a contemplar el horizonte y los diferentes tonos de azul se quedan impregnados en tu mente al punto que, sin importar el tiempo que haya transcurrido desde la visita, pensar en Barahona es pensar en azul. Puerto de Barahona Y ellos lo tienen bien claro! El Cayo, Barahona Más o menos intenso, más o menos espectacular, pero siempre memorable. Nos preguntamos una y mil veces  ¿C ómo puede estar un lugar tan especial en el limbo del desarrollo turístico?  ¿ Cómo puede contrastar tanta belleza con tanta pobreza? ...